Pekín y Moscú están consolidando una alianza antioccidental que reta el sistema de valores sobre el que se ha construido el orden internacional que ha estado vigente desde el final de la Guerra Fría. Estamos viviendo un momento en que los liderazgos estratégicos de ambas potencias se están viendo reforzados. En China el liderazgo descansa en un Partido Comunista que en cuatro décadas ha sacado al país de la miseria y lo ha situado en condiciones de poder convertirse en la primera potencia mundial. En Rusia el liderazgo de Putin ha demostrado una capacidad asombrosa para recoger un país arruinado y desmoralizado y posicionarlo de nuevo como potencia mundial, no temblándole el pulso en su enfrentamiento con Occidente a partir de la crisis de Ucrania de 2014.
Beijing and Moscow are consolidating an anti-Western alliance that challenges the value system upon which the international order that has been in place since the end of the cold war has been built. We are living a time period in which the strategic leadership of both powers are being reinforced. In China, the leadership rests in a Communist Party that in four decades has taken the country out of poverty and placed it in a position to become the world's leading power. In Russia, Putin's leadership has shown an amazing capacity to pick up a ruined and demoralized country and place it again as a world power, not trembling in its confrontation with the West since the Ukraine crisis of 2014.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados