La filosofía siempre ha mostrado preocupación por los intereses humanos en su estudio del conocimiento. Actualmente, con la irrupción de nuevos hábitos sociales promovidos por el uso masivo de redes, esta preocupación está mudando hacia una vertiente de análisis más práctica. Los intereses, rectores de nuestra atención y, en consecuencia, del conocimiento, se han tornando objeto de mercantilización de marcas comerciales. Tal vorágine ha contribuido a que las redes sociales se conviertan en grandes bancos de intereses abiertos al negocio de nuestra intimidad, una conducta que despierta no pocas controversias éticas y que, cada vez más, reclama de nuestro ejercicio.
Philosophy has always shown concern about human interests in their study of knowledge. Nowadays, with the emergence of new social customs promoted by the massive use of networks, this concern is moving towards a more practical slope analysis. Interests -guide of our attention and, therefore, knowledge too- have becoming object to commercialization of trademarks. Such maelstrom has contributed to social networks become big banks of interests dedicated to make business with our privacy, a behaviour that awakes many ethical controversies and, increasingly, demands our work.
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