La nueva división territorial de España decretada por las Cortes extraordinarias de 1821 nunca fue aplicada y todo se quedó en papel mojado.
Pero en varios casos, dio lugar a acaloradas discusiones entre los diputados para la atribución de las capitalidades de las futuras provincias. Fue especialmente el caso para Extremadura y los argumentos esgrimidos por los partidarios de Badajoz y Mérida (para Extremadura baja) y Cáceres y Plasencia (para Extremadura baja) constituyen un testimonio excepcional sobre el estado económico de este territorio ocho años después del final de la Guerra de la Independencia.
The new territorial division of Spain decreed by the Extraordinary Courts of 1821 was never applied and everything remained on paper. But in several cases, it gave rise to heated discussions among the deputies for the attribution of the capitalities of the future provinces. It was especially the case for Extremadura and the arguments put forward by the supporters of Badajoz and Mérida (for Extremadura baja) and Cáceres and Plasencia (for Extremadura baja) constitute an exceptional testimony about the economic state of this territory eight years after the end of the War of the independence.
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