Israel está ubicado en la latitud geográfica de aproximadamente 300 N, donde la irradiación solar anual probable es de alrededor de 2.000 kWh por metro cuadrado. Sin embargo, no cuenta con recursos naturales de energía; toda la energía eléctrica y el combustible del país proviene de carbón y petróleo importados. En la ctualidad, la capacidad generadora de electricidad del país es de alrededor de 6,5 GW, lo que representa aproximadamente 1 kW per cápita; más esta apreciación ha variado en los últimos años a medida que la necesidad de electricidad, en todos los ámbitos de la vida, ha aumentado. Frente a esta situación, por lo tanto, no es de sorprender que Israel se haya transformado en pionero en el uso de la energía solar. Más aún, contando con grandes áreas de desierto (aproximadamente el 60% del país), es natural que se lleve a cabo un extensivo trabajo de Investigación y Desarrollo para permitir que el desierto del Néguev proporcione en el futuro sustanciales cantidades de energía derivada del sol.
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