Para la arquitectura, la década de los sesenta y siguientes queda como el momento de grandes acontecimientos que la intención de cambiar los paradigmas sociales, políticos, económicos e ideológicos dominantes en sociedades industrializadas y desarrolladas. Movimientos y corrientes contraculturales que se añadieron al extenso y complejo panorama ideológico que Charles Jencks representó en su gráfico en el año 1971. Aquellos caminos marginales, con el paso del tiempo, el cambio de milenio y la consolidación de una arquitectura global, han dejado de expresar acciones o pensamientos colectivos, siendo sustituidos por nombres propios de arquitectos o de las principales empresas productoras de la arquitectura. El texto de este artículo reflexiona críticamente sobre esta cuestión y aprovecha la capacidad de determinadas ideas que sugieren investigaciones actuales, para proponer un entramado cultural que transitaría al margen de las arquitecturas representativas del pensamiento global.
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