El turismo activo suele proponerse como una solución deslumbrante a los problemas de despoblamiento que sufren gran parte de las zonas rurales de nuestras montañas; pero también puede convertirse en un conflicto añadido, de no ir acompañado de un proyecto que trate, en profundidad, un desarrollo más sostenible del territorio y que cuide, muy especialmente, su factor humano.
Esta reflexión viene a cuento de un proyecto que se inició en los Pirineos, a principios del 2008, con el objetivo de desarrollar un territorio transfronterizo por medio del turismo activo. Su arranque fue increíble pero, al final, se vio frenado por no haber creado un espacio específico en donde pudieran elaborarse convenientemente las relaciones humanas de las personas involucradas.
Como fruto de lo ocurrido, hemos aprendido que en el inicio de cualquier empresa humana conviene clarificar y valorar exhaustivamente sus interrelaciones, y más si se trata de un proyecto de tal envergadura como “Hacer de la frontera un camino hacia la formación”1 . Para empezar, cabe considerar a todo el mundo, integrando, especialmente, a las personas con opiniones dispares; haciendo equipo; hablando de los detalles; organizando sesiones críticas; analizando las fortalezas, las oportunidades, las debilidades y las amenazas; para transformar, posteriormente, las dos últimas, en nuevas oportunidades. En definitiva, se trata de revisar el grado de compromiso adquirido por las diferentes partes, relacionándolo con los valores que motivaron el proyecto. Y después, cabrá fortalecer las capacidades que pueda ofrecer cada miembro del grupo a su conjunto, así como, buscar todo el potencial de crecimiento que aún quede por explorar, tanto de cada uno de sus elementos como del nuevo equipo conformado.
Active tourism is often proposed as a solution to the problems of dazzling de population suffered by rural areas of our mountains, but it can also become an added conflict, if it is not complemented by a project that deeply deals with a more sustainable development of the territory and that takes into account its human factor.
These reflections came to mind because of a project that began in the Pyrenees, in the early 2008, with the ultimate aim of developing a cross-border territory through active tourism. Its start was really amazing, but in the end,it was slowed because a specific space for the development of human relations hadn’t been created.
As a result of what happened, we have learned that in the beginning of any human endeavor, their relationships must be clarified and deeply evaluated, especially if it is a huge project such as To make the border a path to education"2 Everybody must be considered, especially integrating people with different opinions, teaming, talking about all the details, organizing discussion meetings, analyzing the strengths, opportunities, weaknesses and threats, to transform them into new opportunities.
Ultimately, it is about checking he degree of commitment of the different parties involved, relating them to the values that motivated the project. And then, the capabilities of each of the members must be strengthen, as well as searching the entire latent potential of growth, both of each of its elements as of the new team formed.
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