Desde mediados de los años sesenta, el PSUC se vio en condiciones de impulsar y liderar un amplio movimiento para acabar con la dictadura, no sólo en el área industrial de la Gran Barcelona, sino también más allá. Su voluntad por galvanizar las movilizaciones de protesta en los ámbitos comarcales —que gracias a la actuación de los movimientos sociales, en gran medida impulsados por comunistas, encontraban cada vez más espacios para expresar su desafección— le llevó a realizar un esfuerzo considerable para extender su influencia mucho más allá de donde ya era hegemónico. Actuaciones hacia el campesinado, obreros de pequeñas industrias o de la construcción, que habían sido mera retórica hasta entonces, comenzaron a centrar los debates y las actuaciones del PSUC en comarcas
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