Tal y como estaba previsto, el actual inquilino del Kremlin no ha tenido rival en los comicios del 18 de marzo y, por tanto, seguirá al frente de los destinos del país más extenso del planeta. Su éxito relanzando a Rusia como potencia mundial y los avances en la economía han convencido a la abrumadora mayoría de los electores, que le han dado su respaldo por encima del 76 por ciento. Ahora deberá lidiar, en primer lugar, con la nueva crisis con Occidente tras ser acusado de promover el ataque contra un exagente doble en territorio británico.
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