La "Publi", sí, la buena "publi", siempre tuvo un atractivo no medible, algo que a ratos hacía que la gente la recordara por algo muy diferente a lo que puede ser medido. Eso, queridos amigos, es lo que todos reconocemos como buena publicidad, posiblemente aquella que ni lo parece. Ese algo que durante largos años se olvidó y que solo grandes marcas o grandes campañas y piezas de publicidad conseguían de vez en cuando.
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