Primero se entronizó la idea falsa de que el Tirano Chávez, lisa y llanamente clausuraba una estación de televisión. Tal mentira cobró fuerza merced al dominio global que posee Estados Unidos sobre los medios mundiales, más la colaboración entusiasta de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), la Asociación Mundial de Dueños de Periódicos (WAN, por sus siglas en inglés) y, en general, las organizaciones de todos los dueños de grandes medios, secundados por legiones de periodistas cuyas conciencias también han sido adquiridas a cambio de ciertas regalías, como becas, financiamiento de proyectos en apoyo de la libertad de expresión como los que ofrece en distintos países latinoamericanos el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS), auspiciado por la SIP y financiado por la National Endowmen for Democracy (NED).
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