El último tercio del siglo XIX, se caracterizó por una inestabilidad política, debido en parte porque la clase dirigente no sabía dar respuesta a los problemas de la sociedad.
Comienza con el derrocamiento de Isabel II que fue obra de progresistas “excluidos”, su espada fue el general Prim, y de la conservadora Unión Liberal bajo la dirección del general Serrano, favorito en algún tiempo de Isabel II. Las Corporaciones Municipales, son un buen reflejo de la situación del país. Casi siempre estuvo dominada por las clases acomodadas de la población, salvo contadas ocasiones, y siempre bajo la supervisión del Gobernador Civil de la provincia, que tenía competencia para destituir a una corporación. Sobre todo por la falta de claridad en las cuentas públicas. La población sigue aumentado llegando a las dos mil almas. Sí existe sensibilidad en todas las corporaciones en determinadas épocas del año por las familias más desfavorecidas, procurando dar trabajos comunitarios como arreglo de: calles, caminos y pozos, no obstante existen sobre ochenta familias que las corporaciones dan gratuitamente asistencia médico-farmacéutica y se construye una casa para los mendigos y transeúntes pobres.
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