El nombre del Petrel suena con rabia en los escondites de los grandes capos de la droga de Colombia y Galicia. Desde su adquisición en 1993, el barco estrella del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) ha interceptado en alta mar numerosos buques dedicados al narcotráfico, a los que ha intervenido cerca de 20 toneladas de cocaína. Su última hazaña ha sido la captura del Tammsaare, con diez toneladas de coca, el segundo mayor alijo de droga descubierto en un barco
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