Una de las decisiones menos claras, más problemáticas y que más subjetividad pide al proyectista de una estructura de un edificio, en el momento de abordar el cálculo de la estructura de un edificio cualquiera, es la de definir su grado de «traslacionalidad global».
El comportamiento deformacional de las estructuras porticadas de hormigón armado es extraordinariamente complejo debido a la multitud de factores que intervienen en ella: concreción de los coeficientes de seguridad, definición precisa del módulo elástico del hormigón, proceso de fisuración y plastificación del material, comportamiento del terreno sobre el que se asienta el edificio, interrelación entre construcción (léase cerramientos, etc.) con la propia estructura, etc., lo que hace muy difícil realizar un cálculo de precisión del conjunto.
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