Un grupo de autoras y autores están explorando en la nueva narrativa latinoamericana las consecuencias de la violencia contra las mujeres a través de obras en las que se ofrece una perspectiva del feminicidio como problema glocal. Escritoras como Myriam Laurini con "Qué raro que me llame Guadalupe" (1999), Roberto Bolaño con "La parte de los crímenes" de 2666 (2004) o Selva Almada con "Chicas muertas" (2014) buscan con sus textos ilustrar el drama que rodea la vida y muerte de cientos de miles de mujeres en Latinoamérica. "Chicas muertas", novela de no-ficción que ocupará la mayor parte de este análisis, explora las misteriosas circunstancias que rodearon los asesinatos reales de tres jóvenes adolescentes hace más de tres décadas en Argentina. La impunidad de estos crímenes motiva que estas historias salgan a la luz en el presente como muestra del trauma social que rodea al feminicidio en la conciencia de la narradora. Postulados en torno a conceptos como el de"postmemoria" o el de "trauma transgeneracional" servirán de marco teórico al análisis de estos textos, claramente influenciados por el "realismo brutal" que caracterizó la narrativa indigenista del siglo veinte.
Un grupo de autoras e autores están a explorar na nova narrativa latinoamericana as consecuencias da violencia contra as mulleres a través de obras nas que se ofrece unha perspectiva do feminicidio como problema glocal. Escritoras como Myrian Laurini con "Qué raro que me llame Guadalupe" (1999), Roberto Bolaño con "La parte de los crímenes" de 2666 (2004) ou Selva Almada con "Chicas muertas" (2014) buscan cos seus textos ilustrar o drama que rodea a vida e morte de centos de miles de mulleres en América Latina. "Chicas muertas", novela de non-ficción que ocupará a maior parte desta análise, explora as misteriosas circunstancias que rodearon os asasinatos reais de tres mulleres adolescentes fai máis de tres décadas en Arxentina. A impunidade destes crimes motiva que estas historias saian á luz no presente como mostra do trauma social do feminicidio na conciencia da narradora. Postulados en torno a conceptos como o de "postmemoria" ou o de "trauma transxeneracional" servirán de marco teórico á análise destes textos, claramente influenciados polo "realismo brutal" que caracterizou á narrativa indixenista de principios do século vinte.
A group of Latin American authors are currently exploring through their works the consequences of the violence against women, offering a perspective of feminicide as a glocal problem. Writers such as Myriam Laurini with "Qué raro que me llame Guadalupe" (1999), Roberto Bolaño with "La parte de los crímenes" includes in 2666 (2004) or Selva Almada with "Chicas muertas" (2014) aim at illustrating throught their texts the drama that surrounds the life and death of hundreds of thousands of women in Latin America. "Chicas muertas", a non-fiction novel which will focus most of this analysis, explores the mysterious circumstances that surrounded the death of three adolescents who were killed in Argentina in the 1980s. The impunity of those crimes motivates these stories to be brought back to the present as a sign of the social trauma implied by femicine in the narrator's subconscious. Postulations around the concepts of "postmemory" or "transgenerational trauma" will work as a theoretical frame so to analyse these texts, deeply influenced by the "brutal realist" style that characterised the indigenous literature of the beginning of the 20th century.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados