El ‘carlismo’ de Puigdemont ha entrado en vía muerta ante la ‘rebelión’ de ERC, que empieza a poner en práctica lo que la mayoría de su cúpula viene defendiendo en privado desde noviembre. Así, obedeciendo a Oriol Junqueras, Roger Torrent se ha negado a plantear la investidura de Puigdemont tras las medidas cautelares adoptadas por el Constitucional. El presidente del Parlament, un hombre de partido, no repetirá lo sucedido la legislatura anterior y no chocará de nuevo con el Estado, aun a costa de inaugurar las hostilidades con el núcleo duro de Junts per Catalunya, que ya amenaza con bloquear la legislatura para ir a una repetición electoral que ERC no quiere ni en pintura.
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