Una entidad política, en su sentido más amplio, se define como una extensión de territorio regido por una organización o un grupo de personas capaces de ejercer en exclusiva la autoridad política sobre la misma y sobre sus habitantes. Para aplicar y conservar dicha autoridad, cualquier Estado o sistema político debe disponer de instituciones y funcionarios que proyecten e impongan el poder de las élites gobernantes sobre los súbditos, posibilitar la gobernanza y asegurar la perpetuación de su dominio. Tal fue el caso del Estado omeya. El califato omeya, como cualquier otra entidad política, comprendía una serie de instituciones y cargos que evolucionaron a lo largo del tiempo. Así, lo que heredó Muawiya de sus predecesores Rashidun fue un incipiente aparato estatal con estructuras embrionarias e instituciones laxamente centradas en torno a la figura del califa en Medina, mientras que el Estado que Marwan II legó a los abasíes en 750 presumía de ser una de las burocracias más sofisticadas y centralizadas del mundo tardoantiguo.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados