El papel de la saliva humana ha sido considerado tradicionalmente como el de ayuda en la digestión. Sin embargo, su principal papel no es éste sino la protección y mantenimiento del tracto digestivo, sobre todo de de la cavidad oral. La pérdida del flujo salival puede ser devastadora para un paciente. Tareas simples como el hablar, masticar y tragar, pueden convertirse en arduas e incómodas. Las infecciones orales e irritaciones mucosas pueden afectar drásticamente al bienestar sistémico y oral del paciente. En ausencia de saliva prevalecen las infecciones mediadas por la placa bacteriana e infecciones fúngicas. La comprensión de las funciones de la saliva y reconocimiento de los signos y síntomas de disfunción salival permitirán una mejor evaluación y conciencia del paciente que presenta alteraciones de la saliva.
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