El nervio óptico (fasciculus opticus) es, por sus componentes gliales, más semejante a una proyección de sustancia blanca del cerebro que a un genuino nervio, pues contiene astroglía fibrosa, oligodendroglía y muy escasa cantidad de microglía. Los astrositos están predominantemente situados en continuidad de la vaina pial y de los septos conectivos intersticiales, mostrando conexiones con los pequeños vasos intraseptales. Ello parece ser expresión de una función trófica, tónica y aislante de las fibras nerviosas del tejido conectivo. Los oligodendrocitos se encuentran dispuestos en series entre las fibras nerviosas, a las que envuelven perimielínicamente con sus largas y muy delicadas expansiones. Poseen una función aislante y mielinógena, por lo cual son equiparables a las células de Schwann de los demás nervios. Una identificación segura de astrositos y oligodentrocitos solo es posible mediante tinciones argénticas específicas, pero por el tamaño y forma de los núcleos es posible discriminar entre los pertenecientes a una y otra clase de gliocitos con escaso margen de error. De esta manera es evidencia que en el tronco del nervio óptico el número de oligodendrocitos excede al de astrositos en la proporción de 2: 1 a 3: 1, tal proporción tiende a igualarse a nivel de la lámina cribosa, donde decrece la mielinización de las fibras ópticas. La llamada microglía (células de Hortega) es un elemento histiocitario; por consiguiente, absolutamente distinto de la neuroglía. Las ?células de Hortega? son sumamente escasas en nervios ópticos normales, pero pueden incrementarse extraordinariamente en circunstancias patológicas para adquirir actividad fagocitaria.
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