Brocados de seda, alfombras de colores, aromas a sándalo. También vajillas de porcelana, jarrones de jade, esculturas de marfil. El lujo asiático en su máximo apogeo, el exotismo de "Las mil y una noche" llevado hasta la extenuación. Así son estos alojamientos donde revivir el hedonismo de los últimos maharajás que gobernaron los antiguos reinos indios. Palacios ampulosos que compiten en esplendor y que están dibujados con patios frescos, jardines exquisitos y terrazas abiertas a bonitos paisajes que cortan la respiración. Son hoteles con los que viajar a aquella época fabulosa e irrepetible, en la que la vida se regía por el capricho. Aquella época que hacía de la ostentación y la extravagancia una forma de refinamiento de y saber vivir.
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