La cámara fotográfica es una herramienta fundamental de las experiencias que vivimos en nuestras vacaciones. Pero para los primeros viajeros que allá por el siglo XIX surcaron los caminos de Andalucía la fotografía era una invención recién nacida, y obtener un recuerdo de su viaje nó era tan fácil como sacar el móvil del bolsillo. Una limitación a la que, en la década de 1880, los fotógrafos Rafael Garzón y Rafael Señán dan una creativa solución desde la Alhambra con sus galerías turísticas, donde los pioneros del turismo podían comprar una postal o realizarse el selfie de la época: el retrato morisco.
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