¿Es posible imaginar una calurosa noche de verano sin el inconfundible canto de fondo de los grillos? Resulta difícil, pero lo cierto es que la intensificación del uso de las tierras agrícolas y el desmesurado uso de plaguicidas, herbicidas y fertilizantes está acabando a pasos agigantados con los grillos y saltamontes de nuestros campos y por lo tanto con una de las principales fuentes de alimentación de aves y reptiles. Así se desprende de un reciente informe de la Comisión Europea sobre datos de la Lista Roja Europea de saltamontes, grillos y chicharras de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
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