El autor en el presente artículo expone el desarrollo de las circunscripciones personales en la Iglesia a partir de su confrontación con las circunscripciones territoriales. En el medio de las relaciones entre unas y otras circunscripciones se encuentra el principio de cumulación. Este principio ayuda a una eficaz atención de los fieles y busca la armonía entre las diferentes circunscripciones teniendo en cuenta la naturaleza de cada una de ellas. Este análisis se realiza a partir de la experiencia de los ordinariatos castrenses, principalmente, y de los ordinariatos para antiguos anglicanos y de la Administración Apostólica de Campos (Brasil).
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