El plan inicial de Napoleón para la retirada de Moscú consistía en reunir el ejército, marchar por la ruta de Kaluga, aplastar a Kutúzov, o al menos rechazarlo; adueñarse de los inmensos depósitos de Kaluga, que la guerra no había devastado, y entonces retirarse con tranquilidad hacia Smolensko, donde el ejército se instalaría en sus cuarteles de invierno. Sin embargo, los rusos no se quedaron quietos. El 24 de octubre de 1812, ambos ejércitos libraron en Maloyaroslávets un combate urbano de extrema brutalidad que prolongó diecisiete horas y decidió el posterior curso de los acontecimientos: a pesar de quedar dueños de la posición, los franceses no podrían dirigirse a Kaluga y tendrían que regresar a Smolensko por su antigua ruta de avance.
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