Este texto pretende adelantar una reflexión sobre la categoría del ingenio, en tanto núcleo ognitivo y sensorio-motriz que subyace en el profesional conocido como ingeniero. Para tal in se aventuran tres preguntas ordenadoras: ¿Admite el ingenio ser pensado como un omplejo de saberes?; si es así, ¿cuál es el fundamento de ese complejo de saberes y cómo se anifiesta?; finalmente, ¿es posible enseñar ese fundamento al punto de convertirlo en una rofesión? Las respuestas proporcionadas a dichas preguntas, antes que ser definitivas,invitan a continuar la reflexión sobre el tema.
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