La búsqueda de un candidato en Europa para suceder a Isabel II en la Corona española acabó siendo el pretexto para un incidente diplomático que llevó al estallido de la guerra franco-prusiana. Bismarck, el canciller de Prusia, falseó un telegrama enviado por su rey desde Ems para incendiar los ánimos tanto en Francia como en su propio país. Apostó fuerte y se llevó el rédito.
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