Argentina
Gluckman señaló, hace tiempo, que una parte importante de ganar la membresía a un grupo es aprender sus escándalos: aprender que hay cosas que pueden decirse y cosas que no. ¿Qué sucede cuando, en el trabajo de campo, el antropólogo se topa con una información que es un chisme pero también puede ser un dato? ¿Cuándo y por qué se alcanza el límite de lo decible? Este trabajo aborda un episodio sucedido en el contexto de mi trabajo de campo en una escuela policial argentina, con la intención de reflexionar en torno a la antropología y su relación con la producción de conocimiento, y de desnudar las tensiones entre lo que el etnógrafo sabe, lo que se le permite saber y lo que alcanza finalmente el texto de la etnografía.
Some time ago, Gluckman stated that a most important part of gaining membership to a group is to learn its scandals: what you can say and what you may not. So, what happens during fieldwork when the anthropologist bumps into a piece of information that is considered gossip but it can also be considered data? When and why we reach the limit of what can be said? This paper addresses an episode that took place during my fieldwork in an Argentinean police school, with the aim of reflecting on the anthropological practice and its production of knowledge, and of undressing the tensions between what the ethnographer knows, what he is let to know and what it finally reaches the ethnographical text.
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