Para alguien acostumbrado a hablar a través de los sonidos, no es fácil escribir en palabras ciertas cosas. ¿Cuántas veces habéis oído que la música es el lenguaje universal? Yo no lo veo así; para mí la música es el lenguaje del alma. Es la herramienta a la que recurro cada vez que algo intenso, bueno o malo, me hormiguea por dentro. Y es muy bonito poder hablar este lenguaje, aunque hoy en día su uso no está tan extendido como a veces creemos.
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