Las palabras de Josep Borrell en la manifestación convocada por Societat Civil Catalana el 8 de octubre en Barcelona han resonado en Cataluña, España y Europa. El expresidente del Parlamento Europeo habló de la necesidad de recuperar la sensatez y de reconstruir el afecto, por eso lamenta la jugada de Carles Puigdemont en el pleno del Parlament del pasado martes, porque no se puede pretender “desafiar y negociar a la vez”. El que fuera ministro socialista lamenta también cierta “complacencia hacia el independentismo” de la que “ahora estamos pagando las consecuencias” y advierte del error de no percibir la gravedad de la crisis económica catalana que se avecina.
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