Dejar que el presidente del Gobierno adopte las medidas que le permita la ley como y cuando considere oportuno siempre que garantice “que no va a haber urnas el 1 de octubre”. Esta es la respuesta al desafío independentista de José Manuel García-Margallo, que se muestra firme en su determinación contra quienes intentan “dinamitar el propio Estado” y en su convicción de que la reforma de la Constitución no admite más demora, trascendiendo al “chantaje de los separatistas” para dirigirse a una sociedad singularizada por lo que llama doble realidad catalana e hispánica. Con la colaboración de Fernando Eguidazu, el que fuera diputado de la UCD en la Transición y ministro del PP detalla en su libro Por una convivencia democrática (Deusto) su propuesta para adaptar la Carta Magna al siglo XXI que, entre otras cosas, “daría solución a aquella parte de la sociedad catalana que dice que quiere votar”.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados