Madrid, España
Tras la Ley de Sociedades de Responsabilidad Limitada de 1995 y la extensión de sus normas a todas las sociedades de capital por el Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital de 2010, los autores se decanta mayoritariamente por la eficacia constitutiva de la cancelación registral a los efectos de la extinción de la sociedad. La Ley contiene normas que resuelven el problema de la aparición de relaciones sociales pendientes después de la citada cancelación registral y que, por lo tanto, carece de sentido la continuación de la personalidad jurídica de la sociedad cancelada. Sin embargo, los tribunales siguen enfrentándose a problemas que no encuentran solución en las normas positivas. En este trabajo se repasa la doctrina del Tribunal Supremo de los últimos años y en especial la recogida en la reciente Sentencia del Pleno de la Sala Primera de 24 de mayo de 2017, con el fin de ofrecer tutela a los acreedores insatisfechos tras la cancelación registral de la sociedad.
Following the extension of rules of the Limited Liability Companies Act 1995 to all capital companies, by way of the Consolidated Text of the Capital Companies Act of 2010 (LSC), most of the authors opt for the theory of a constitutive effectiveness of the cancellation of registry for the purpose of the companies’ termination. The LSC would contain enough provisions solving any problems arising from pending relations, not properly liquidated, after the aforementioned registry cancellation. The continuation of the legal personality of the canceled company is thus deemed innecessary. However, the courts continue to face problems that cannot be solved by those provisions. In this paper we review the doctrine of the Supreme Court in recent years, and especially the Judgment of the Plenum of the First Chamber of May 24, 2017, in order to provide protection to unsatisfied creditors after the cancellation of the companies’ registration.
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