El presidente del Gobierno se irá de vacaciones con los deberes hechos en materia económica, pero la corrupción y Cataluña no le permitirán desconectar de la realidad. La fecha elegida para que declare como testigo en el caso Gürtel jugará a su favor, pero la recta final del procés no hará más que agudizar la tensión entre el Ejecutivo central y la Generalitat en un pulso en el que todos los actores, incluido él, se verán implicados. Si tenía poca tarea pendiente para la vuelta al trabajo, los planes de Pedro Sánchez se lo van a poner más cuesta arriba.
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