Zaragoza, España
A mediados de enero de 1938, el mando franquista decidió eliminar la amenaza que las posiciones republicanas de sierra Palomera suponían para las comunicaciones entre Teruel y Zaragoza. La experiencia había demostrado que el ataque frontal era muy costoso en hombres y escaso en resultados, por lo que se planeó una maniobra de doble envolvimiento. Se pretendía alejar las fuerzas republicanas hasta el río Alfambra para así conseguir una sólida posición desde la cual, en una fase posterior, cerrar el cerco de la capital turolense y, finalmente, recuperarla. Estas consideraciones dieron lugar a las dos batallas que llevaron a la recuperación de la ciudad y quebrantaron seriamente al Ejército republicano, no solo por la baja de moral que supuso perder el objetivo cuya conquista había sido anunciada a los cuatro vientos, sino también por el desgaste que la fracasada defensa supuso para lo más granado de la fuerza gubernamental. La primera de estas batallas fue, además, ocasión para la última gran carga de la caballería española.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados