En la actualidad, existen en la Unión Europea distintos sistemas de alta velocidad ferroviaria. La mayor densidad de población y el mayor equilibrio de sus redes urbanas, han permitido a Italia y Alemania dotarse de servicios de alta velocidad que, al contrario de lo que sucede en Francia y España, se inscriben de manera armoniosa dentro del conjunto de la red ferroviaria. Por otra parte, después de más de quince años de la puesta en marcha de la primera línea de alta velocidad en Europa, ya pueden empezar a extraerse las primeras conclusiones en lo referente al impacto socioeconómico que tiene este modo de transporte en el medio urbano. Si bien las ciudades servidas por el T. A. V. (Tren de Alta Velocidad), experimentan una mejora general de su accesibilidad, estas ven al mismo tiempo degradarse sus servicios de tren convencional y avión en aquellas líneas donde el T. A. V. ejerce su competencia. La llegada de la alta velocidad, suele ser aprovechada para remodelar urbanísticamente el barrio de la estación, zona en general, muy degradada. Por otra parte, la presencia del T. A. V. no suele ser considerada por las empresas de terciario superior como la principal causa para localizarse en el barrio de la estación, si bien es un factor muy tenido en cuenta por aquellas empresas que guardan relación con otros núcleos urbanos que se encuentran en la línea de alta velocidad. Por lo que respecta al turismo, la posibilidad de hacer el viaje de ida y vuelta en el mismo día, afecta negativamente al número de pernoctas registradas en la ciudad. El turismo de negocios y de congresos se ve, en cambio muy beneficiado
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