La vida con prisas, la aceleración sin control o el estrés dentro y fuera de la clínica dental son algunos de los problemas a los que se enfrenta el colectivo profesional y a los que quizá no se les esté dedicando suficiente atención.
En este artículo se hace una invitación a la reflexión en la manera de afrontar el día a día en la práctica odontológica y se presentan diferencias fundamentales entre un enfoque profesional “Fast” y uno “Slow”.
La Slow Dentistry se presenta como una alternativa para todos aquellos profesionales que quieren hacer de la calidad su modus operandi, proporcionar excelencia y que esta sea accesible para sus pacientes, rentable para su clínica y poder disfrutar haciendo las cosas bien, ofreciendo siempre su mejor versión.
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