En spetiembre de 1923 el general Miguel Primo de Rivera asumió el control del país tras un golpe de Estado amparado por el monarca y los sectores acomodados y tradicionalistas de la sociedad española. La Dictadura, acogida a un discurso modernizador y regeneracionista, tratará de incentivas el desarrollo material del país. El cambio en la estructura del Estado se pretendió a través de un intervencionismo paternalista y corporativista, que si bien no completó sus objetivos, en las comarcas alicantinas vino acompañado del impulso de un gran número de infraestructuras y servicios que repercutían en la estructura económica, social y presupuestaria de la provincia.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados