La formulación y desarrollo para su uso de los cementos de ionómero de vidrio, a principios de los años setenta, tuvo como objetivo la combinación de las cualidades positivas de los cementos de policarboxilato. Los cementos de silicato son anticariogénicos debido a la liberación de flúor, mientras que las resinas compuestas aportan una excelente estética y resistencia al ataque ácido y los cementos de policarboxilato se adhieren a las estructuras dentales y no irritan la pulpa.
La combinación de un vidrio aluminosilicatado con una solución acuosa de ácido poliacrílico produce un material dental que posee: a) una resistencia a la compresión mayor que el fosfato de cinc, b) una adhesividad al esmalte, ala dentina y al cemento, c) compatibilidad con los tejidos orales y d) la capacidad deliberar flúor.
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