Verraco es una escultura zoomorfa de granito con diferente funcionalidad y que se distribuye geográficamente por la mitad oeste de la península Ibérica, principalmente en las provincias de Cáceres, Salamanca, Zamora, Ávila, Toledo y Segovia, y en ciertas regiones del este de Portugal, cuya finalidad, desde hace siglos, ha venido siendo objeto de diversas interpretaciones.
La Segunda Edad del Hierro, en una determinada área de la península Ibérica, se caracteriza por la proliferación de un tipo de manifestaciones escultóricas, en forma de toros o cerdos, que son conocidas vulgarmente como “verracos”. Se trata de un testimonio singular, propio y exclusivo, de una cultura que, en su momento, se extendió por una amplia zona de la Meseta occidental y que se identifica con un pueblo céltico al que los escritores clásicos, en un claro ejercicio de denominación identitaria, dieron el nombre de Vettones (Álvarez-Sanchís, 1999; Sánchez-Moreno, 2000; Almagro Gorbea, 2004; Domínguez Monedero, 2008; Ruiz Zapatero y Álvarez-Sanchís, 2008). Se ubicaban, principalmente, en tierras de las provincias de Ávila (Rodríguez Almeida, 2003), Salamanca, Cáceres (González Cordero, 1988) y Toledo (López de Ayala-Álvarez de Toledo, 1959)
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados