No es nada sencillo definir las señas de identidad del anarquismo, que por definición tiende a ser abierto, con fronteras algo borrosas. No obstante es importante ofrecer unas referencias para delimitar cuál es nuestra propuesta sin entenderlas como cierres que excluyen y separan. Para ello, podemos recurrir a los tres nombres con los que se ha llamado a la tradición anarquista: anarquistas, libertarios y ácratas, subrayando la oposición al gobierno, le defensa radical de libertad y la oposición al poder. Todo ello realizado mediante actuaciones que prefiguran el mundo nuevo hacia el que pretendemos avanzar.
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