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Notas marginales sobre poder y movimientos sociales

    1. [1] Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo

      Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo

      México

  • Localización: Teoría y crítica de la psicología, ISSN-e 2116-3480, Nº. 3, 2013 (Ejemplar dedicado a: Número anual ordinario), págs. 373-380
  • Idioma: español
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  • Resumen
    • Cuando aquí hablamos de Poder nos referiremos (salvo mención expresa en contra) al Poder político, al material y al ideológico, como inseparables. De este hecho se deriva el uso de Poder/Dominación/Violencia prácticamente como sinónimos. Sus significados se traslapan. Mencionemos con todo que de suyo convendría distinguir también entre poder de y poder sobre. La acción posible es poder de y cabe manifestarse como amenaza, es decir, como una de las formas de poder real. Se ejerce incluso cuando no actúa físicamente. Dicho de otra manera: La simple posibilidad de actuar puede ser ya una acción poderosa. La tesis aquí propuesta es que una sociedad es viable, en último término en la medida en que logre que el Poder sea cada vez más innecesario. La formulación utópica, sería: ¡erradicar el Poder! Sólo un pequeño detalle: erradicar el poder significaría modificar importantemente la naturaleza humana. Freud a ese respecto fue menos optimista que el marxismo de su época. Reconoce ampliamente los méritos del marxismo al haber barrido con sistemas idealistas e ilusorios, pero se muestra pesimista en cuanto a la posibilidad de que la eliminación de la mismísima propiedad privada y consiguientemente las relaciones de producción que engendran dominadores y dominados fuesen suficientes para lograr “la modificación de la naturaleza humana” al grado de que la violencia entre los poderosos y los impotentes pudiese quedar resuelta (Freud, 1932, pp. 193-195). Por cierto, no está de más recordar a Lenin cuando decía “No cabe entablar un combate sin contar con que se alcanzará la posición por la que se lucha” (citado por Trotsky, 1929). Con razón se quejaba Michel de Montaigne (1590): “Para aclarar una duda, se me propinan tres; ¡es la cabeza de la Hidra!” (p. 379).


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