La situación actual de Grecia es paradigmática. Su economía es la más fuertemente sometida a las presiones del capitalismo financiero, también su contestación social se viene ejerciendo con mayor contundencia. Europa está al fondo, en buena medida se dirime en Grecia, también nosotros nos la jugamos en Grecia.
Es cierto que la validez de la lucha obrera y social es hoy muy limitada y relativa, sin embargo su valor sigue siendo absoluto. Fue eficaz cuando tuvo capacidad de contagio y expansión, deja de serlo cuando queda aislada. Tenemos una enorme responsabilidad para con Grecia, que es la misma que tenemos con respecto a nuestras propias situaciones. Lo que allá pase nos alcanzará a todos. El sálvese quien pueda, no vale.
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