Para el papa Francisco, hay una cosa clara: la Iglesia está llamada a anunciar la alegría del Evangelio. La palabra “alegría” es una de las más usadas y va acompañada de adjetivos como “nueva”, “creativa”, “espiritual”, “escatológica”, “profunda”, “íntima”, “inmensa”, “plena”, “eterna”. Esta primera exhortación está conectada con la carta que escribió, todavía cardenal, a la diócesis de Buenos Aires, en la apertura del Año de la Fe, donde hablaba de una “Iglesia de puertas abiertas, símbolo de luz, de amistad, de alegría, de libertad, de fe”. Ahora, en la conclusión del Año de la Fe, el papa Francisco insiste en una Iglesia no encerrada en sí misma, sino que sale al encuentro del mundo para comunicar la alegría del Evangelio.
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