El hecho de que la gente sucumba ante la enormidad de la tarea que debe llevar a cabo no es cuestión de un día para otro. Aquí se apela a la responsabilidad de proporcionar un acompañamiento adecuado a quien debe llevar a cabo una determinada misión en el seno de la comunidad eclesial. Asegurando una vida equilibrada del ministro, éste podrá ser un buen testimonio de vida cristiana. En cada misión confiada se da un desafío: permitir al bautizado vivir su bautismo de la mejor manera posible y de acuerdo con su personal vocación. De la responsabilidad de proporcionar el adecuado acompañamiento se trata en este artículo.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados