El pueblo de Israel ha mantenido su identidad comprendiéndose a sí mismo tal como comprendía su relación con Dios. Tras el exilio, Esdras organizó el “judaísmo”, basándose en la Ley, el Templo, la etnia y la tierra. Para salvaguardar la identidad se sirvió de la prohibición de los matrimonios mixtos, el celoso cumplimiento del sábado y la circuncisión.
Pero algunas voces, como los libros de Rut y de Jonás, se alzaron contra la política de Esdras. El cristianismo supuso la apertura del judaísmo al universalismo, pues judíos y griegos, esclavos y libres, varones y mujeres, son uno en Cristo Jesús.
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