Sostener la paz pública o el orden social no constituía un interés excluyente del bloque dominante: si éste manifestaba su preocupación a través de la imposición de normas de disciplinamiento, los pecheros también lo hacían, sólo que desde tradicionales prácticas comunitarias que definían al 'buen vecino' según sus propios parámetros. Así lo demuestran las fuentes documentales que. provenientes en su mayor parte del sudoeste Cantábrico, han sido utilizadas en el presente trabajo. Los mecanismos de inclusión/exclusión pergeñados por los grupos dominantes para delimitar el acceso a los oficios del consejo - ocupados por hidalgos y hombres buenos- no implicaron, necesariamente, el silencio y la no-participación de los excluidos de la práctica política institucional. En este marco, la resolución de los conflictos transcurrían, en gran medida, por vías no formales: - aunque no se descartara la recurrencia a la justicia formal- se apelaba a mecanismos informales pertenecientes a la sociedad patriarcal que conducían a mediaciones oficiosas o multiformes intervenciones familiares o comunitarias.
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