La toma de posesión, el próximo día 20, del nuevo inquilino de la Casa Blanca, es el hecho más esperado –y temido– en buena parte del planeta. Nadie duda de la influencia que tendrá la nueva política de Washington sobre el resto del mundo. El ‘efecto contagio’ podría llegar a una Europa cada vez más decantada hacia posiciones xenófobas, racistas, cuando no abiertamente fascistas. En el terreno nacional, el año, en principio, no trae convocatorias electorales, pero sí los congresos de los más importantes partidos, y una intensidad judicial en la que, en teoría, deberían concluir la mayoría de los procesos abiertos por corrupción.
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