Cobra fuerza el debate sobre la ética periodística en periodos de inestabilidad social. En los días de la guerra de Independencia, mientras la prensa realista mentía, ocultaba y censuraba, el periodismo insurgente daba cabida a valiosas reflexiones sobre el oficio informativo y los deberes éticos que implicaba ese ejercicio. La polémica más intensa se produjo entre la caída del imperio de Iturbide, en 1823, y el golpe de Estado de los centralistas, en 1830, cuando el generalote Anastasio Bustamante se encaramó en la silla presidencial y desde ahí mandaba apalear periodistas, práctica frecuente entre los gobiernos de derecha.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados