Zaragoza, España
La felicidad es un deseo natural de todo hombre. Encierra un rico repertorio de sentidos según sea el plano desde el que la consideremos. Gracián relaciona la felicidad con la virtud, en especial con la virtud de la prudencia, sinónimo de sabiduría de la vida. Presenta el desengaño como un medio para alcanzar la virtud. El gran obstáculo de la felicidad es la muerte; sin embargo, hay hombres que nunca mueren: o porque se inmortalizan a través de sus obras, o porque entran en la Isla de la Inmortalidad: el Cielo.
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