Los agroecosistemas altamente tecnificados y dependientes de insumos, generan una alta uniformidad, reemplazando gran diversidad de especies y genotipos por pocas especies y genes de valor comercial. La biodiversidad es el componente principal para la autorregulación de los agroecosistemas y el aumento de la diversidad vegetal es una vía para restaurar servicios ecológicos necesarios en la producción. Ciertos sectores de la agricultura familiar mantienen diversidad biológica y variedades locales adaptadas al medio en sus predios. Se caracterizó la vegetación espontánea y cultivada en sistemas familiares del CHLP, con manejo convencional (TC) y de base ecológica (Teco). Se relevaron la riqueza de especies y familias de vegetación espontánea, el número de especies en flor y la riqueza de cultivos, en los ambientes Frontera (F), Borde (B) y Lote Cultivado (LC). En relación a la vegetación espontánea, en los TC la riqueza de familias y especies y el número de especies en flor de todo el predio fue menor que en los TEco (Prueba LSD de Fisher al 5%). Las diferencias más pronunciadas entre tratamientos se observaron en LC. La F fue el ambiente donde se registró la mayor riqueza de familias y de especies en ambos tratamientos. En relación a la riqueza de cultivos, las diferencias entre tratamientos no mostraron el mismo patrón en los estudios de caso. Los agroecosistemas familiares con producción al aire libre, constituyen reservorios importantes de agrobiodiversidad, principalmente en sus ambientes seminaturales. Estos son ambientes a tener en cuenta en el manejo y diseño de los procesos de transición agroecológica.
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