En plena floración de verano, las praderas subalpinas del Pirineo Aragonés se convierten en una alfombra de todos los colores: con rosas siemprevivas, azules gencianas, amarillas primaveras, morados lirios… y blancas flores de nieve o edelweiss. Plantas todas ellas que hacen valer sus estrategias vitales para lograr sobrevivir en la alta montaña.
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