A veces, para muchos de nosotros, actividades en apariencia simples se convierten en retos. Máxime si hablamos de casos como el mío, en el que discapacidad y entorno natural, suponen una combinación “explosiva” sinónimo de imposible. Esa palabra nunca me ha gustado. Nos marca límites, y no siempre es así. Ejemplo de ello lo encontramos en el parque de Guara, un entorno natural en el que, la voluntad de sus gentes y la administración, facilitan que todos disfrutemos de sus paisajes, tengamos discapacidad o no. Y, aunque a los discapacitados no nos debe frenar nada, sí que se agradece que nos faciliten conseguir nuestros grandes retos del día a día.
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